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8 de Marzoo de 2019
Fuente: www.infobae.com

Invirtieron sus ahorros en el grupo financiero South Bay Holdings, que comenzó a fines de los 90 con proyectos inmobiliarios en Key Biscayne y en otras zonas de Florida

 

Decenas de argentinos que invirtieron sus ahorros en la ciudad de Miami durante las últimas dos décadas se preparan para demandar a un grupo financiero que se quedó con sus ahorros. Se calcula que la estafa supera los 200 millones de dólares. El apuntado es el grupo South Bay Holdings, creado a mediados de los 90 para llevar adelante proyectos inmobiliarios exclusivos en Key Biscane y en la zona de Cayo Largo. Como otras estafas millonarias, no fue de un día para el otro, ni de la misma manera, pero las consecuencias son similares.

South Bay Holdings se creó en 1994 con dos socios fundadores de origen ecuatoriano: Roberto Cortes y Ernesto Weisson. Al comienzo estaba enfocada en la construcción de casas lujosas en la zona de Key Biscayne, al sur de Miami Beach. Los fondos provenían de personas de su entorno. Con el tiempo sumaron financiación de terceros, y luego pasaron a funcionar como un asesor financiero regulado ("Registered Investment Advisor").

La empresa llegó a tener un inventario en construcción cercano a los 100 millones de dólares por año. Para crecer, crearon una casa de bolsa en Ecuador y un fondo de inversión denominado Sentinel Investment Fund. Los inversionistas se multiplicaban, atraídos por tasas de entre 11 y 15% anual en dólares.

En 2004, Cortes y Weisson decidieron saltar a una inversión millonaria: compraron unos 30 lotes en Ocean Reef, un barrio privado de la zona de Cayo Largo con aeropuerto privado, dos canchas de golf y otras comodidades premium. "A los inversores les prometían un interés fijo en dólares, muy alto para lo que era el mercado. La idea era vender las propiedades y pagar a los inversores", explicó el abogado Martín Litwak, que defiende a más de 130 damnificados.

La crisis financiera de 2008/09, que afectó a bancos de primera línea en Estados Unidos, fue determinante para el futuro del negocio. En lugar de liquidar el fondo y devolver el dinero a los inversores, Cortes y Weisson comenzaron a crear nuevas vehículos financieros para intentar pagarles a los primeros inversores.

La maniobra se repitió varias veces y se extendió durante una década, hasta que estalló hace unos meses, cuando dejaron de pagar.

La estafa ascendería a más de 200 millones de dólares, según la investigación privada que encargó Litwak y reúne 40.000 fojas de documentación, testimonios de ex empleados y otras pruebas. Más de la mitad son fondos de argentinos que apostaron a las inversiones inmobiliarias en Miami. Pero también hay damnificados de Ecuador, Brasil, Uruguay, entre otros países.

El conflicto acaba de entrar en una etapa de mediación extrajudicial. Si no hay acuerdo, los damnificados que asesora Litwak presentarán una demanda en los tribunales de Miami. "No es una demanda colectiva. La gente fue estafada de diferentes maneras. Es un juicio colectivo porque hay multiplicidad de actores, pero hay casos particulares. Hay clientes que perdieron hasta 19 millones de dólares", apuntó el abogado argentino en una comunicación vía Skype.

Cortes y Weisson son reconocidos en la comunidad de Miami por un elevado estándar de vida que incluye autos de lujo, mansiones en Grand Bay Villas, un exclusivo barrio cerrado de Key Biscayne, y decenas de viajes en primera clase.

 

 

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